Me pregunto cómo puede ser qué una constitución de firmes principios aconfesionales consienta que los representantes políticos, quienes han de ser ejemplo de la correcta aplicación de la misma, incurran en la realización de un circo católico tridentino, por demás en ese kitsch que es la catedral de la Almudena de Madrid, para conmemorar los diez años de los atentados de Atocha, y de mano de un fundamentalista de contrarreforma como es el señor Rouco Varela. Un funeral discriminatorio. Agrede a otras confesiones y a los ateos. Nuestra “democracia”, viendo tales cosas, me recuerda a las pseudodemocracias islámicas: Turquía, Egipto etc., que devienen en grandes limitaciones y falta de credibilidad cuando los principios democráticos se enfrentan con las creencias. En España el catolicismo tan fundamentalista debiera ser ya una anécdota. Pero se esgrime desde los púlpitos y aún en sus condenables y perversamente permitidas injerencias políticas. En ese caldo de cultivo progresan las sharías, tanto islámicas como católicas. Se cuelan peligrosamente en los entresijos sociales, y aún en aquellos propios de un sector de la justicia estatal. Alguien tiene que salir a decir estas cosas y descabalgar a la iglesia católica de su primacía y sostenimiento mediante dineros públicos, debido a ese condenable concordato hipócrita que ningún gobierno español acaba de eliminar. Así nos va, ¡una vergüenza internacional! ¡Las creencias para los creyentes!, y reducidas sus prácticas y significaciones a la privacidad de los hogares y de los templos. EEUU, entre otros, es un buen ejemplo a tener en cuenta. |
La revolución tranquila de la gente sencilla. Solo los besos nos taparán la boca.
jueves, 27 de marzo de 2014
Catolicismo de estado; un funeral fundamentalista, por Eduardo Fernández Rivas
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